Elementos constructivos: contrafuertes


Uno de los elementos constructivos más importantes de la arquitectura románica son los contrafuertes. En el románico cántabro los encontramos de formas variadas, tanto en altura como en anchura y colocación.

EJEMPLO DE CONTRAFUERTE EN EL MURO DE SANTA JULIANA EN SANTILLANA DEL MAR

La forma y colocación de los contrafuertes suele ser muy variada en función de varios factores como el tamaño del templo, la colocación, ya sea para reforzar muros o ábsides, y cómo no, por la importancia del templo, que mediatiza su elaboración en función del estilo decorativo de los elementos constructivos del mismo.

EJEMPLO DE CONTRAFUERTE EN EL ÁBSIDE DE SANTA LEOCADIA EN CASTRILLO DE VALDELOMAR

Los contrafuertes son las estructuras que se adosan a la parte exterior del muro  o el ábside con el fin de reforzarlo en los puntos en que la construcción soporta mayor empuje.

EJEMPLO DE CONTRAFUERTE EN EL ÁBSIDE DE SAN ANDRÉS DE VALDELOMAR

Siguiendo la distinción clásica del maestro García Guinea, en el románico cántabro encontramos dos tipos principales, a saber, los que refuerzan los muros, y los que refuerzan el ábside. Entre los primeros destaca cuatro tipos principales: los prismáticos, que suelen ser simples apeos adosados al muro hasta la cornisa o un poco más bajos, caso de algunos que se pueden encontrar en Santillana del Mar; los prismáticos más resaltados, que suelen reforzar la unión entre las naves y los ábsides, caso de los que podemos encontrar en Santa María de Cayón; los prismáticos acabados en talud, de los que se pueden encontrar ejemplos, caso de los de San Juan de Raicedo o el que reproducimos en la primera imagen de la Colegiata de Santa Juliana en Santillana del Mar; y por último los prismáticos con columna adosada, caso de los de Santa María de Cayón.

EJEMPLO DE CONTRAFUERTE EN EL ÁBSIDE DE SANTA MARÍA DE RETORTILLO

En el caso de los contrafuertes de los ábsides encontramos los sencillos, caso del ejemplo que reproducimos en las primeras imágenes  en Santa Leocadia de Castrillo de Valdelomar y San Andrés de Valdelomar y otros, más elaborados, en los que intervienen columnas con fustes independientes, caso del que reproducimos en Santa María de Reortillo.

Más Información:

  • Miguel Ángel García Guinea, Románico en Cantabria, Ediciones de Librería Estudio, 1996
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