Iconografía: el león


Si hay un animal que abunda en la iconografía del románico montañés es el León. Encontramos este tipo de representaciones en capiteles, canecillos, pies de pilas bautismales, etcétera, diseminado por un amplio abanico de Iglesias por toda Cantabria.

Se trata de uno de los mamíferos cuya iconografía encierra una ambivalencia clara; por un lado el bien y por otro el mal. Este doble significado arranca desde la antigüedad clásica, aunque es en la Biblia, donde aparece mencionado hasta en 157 ocasiones (Francisco de Asís García García, El León, Revista Digital de Iconografía Medieval, Universidad Complutense de Madrid, Vol. I, Nº 2, 2009, Pags. 33-46), donde se le dota de valores positivos tales como la protección, el coraje o la fuerza, y a la vez negativos, encarnando en ocasiones al anticristo.

Los modos de representación románicos lo suelen plasmar alargado, en función del marco donde encaja la imagen, y a menudo en parejas. Si bien las representaciones de estos siglos suelen estar alejadas del naturalismo, ciertos rasgos distintivos del animal se suelen repetir independientemente del soporte en el que aparezca, tales como las garras, la melena o las fauces, que pueden aparecer abiertas en actitud de ataque, a menudo persiguiendo alguna presa, o con ella ya atrapada, o cerradas. Ya en la Baja Edad Media puede incluso aparecer coronado, dotando a ciertos nobles que lo incluyen en sus escudos nobiliarios los rasgos de protección y fiereza. Del mismo modo, y dada la universalidad de las representaciones felinas, suele aparecer representado en escenas bíblicas, tales como la de sansón, de la que hablamos en un post anterior, o en escenas de lucha caballeresca, caso del tímpano de Santa María de Yermo, de la que también hablamos en anteriores entradas.

En cuanto a soportes, aparece representado en miniaturas iluminadas, en canecillos, capiteles, pilas bautismales, tejidos, etcétera. En el románico cántabro, como se ve en algunas de las fotografías que compartimos, es una iconografía muy extendida. De este modo lo podemos encontrar en Yermo, Castañeda, Santillana del Mar, Piasca, Bareyo, etcétera.

Más Información:

  • Miguel Ángel García Guinea, Románico en Cantabria, Ediciones de Librería Estudio, 1996.
  • Vicente Herbosa, El románico en Cantabria, Ediciones Lancia, 2002.
  • VVAA, Enciclopedia del Románico, Cantabria. Fundación Santa María la Real.
  • Francisco de Asís García García, El León, Revista Digital de Iconografía Medieval, Universidad Complutense de Madrid, Vol. I, Nº 2, 2009.
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