Románico en Silió


Silió es una localidad del Municipio de Molledo, en el Valle de Iguña. Las menciones más antiguas, según García Guinea, nos sitúan a principios del siglo XI, en un documento de donación, apareciendo la nomenclatura "Asilió". Ya en la segunda mitad del mismo siglo aparece mencionado un monasterio en Iguña dedicado a los Santos Facundo y Primitivo, en un privilegio que concede Sancho II a la Iglesia de Oca. Ya en el Siglo XII se constituye el monasterio como realengo de Doña Urraca pasando al Obispado de Burgos. En 1352, en el Becerro de Behetrías aparece como Salio de Asturias de Santillana y perteneciente al Obispado de Burgos.

De la antigua fábrica románica solo conservamos el ábside, las puertas occidental y meridional y una doble arquería, ya que el edificio quedo desgraciadamente muy dañado tras un incendio en el 34 y otro posterior durante la guerra civil: "Silió tiene, además de su enclave y su entorno,la gentil disposición de su área urbana, el tipismo de sus barriadas y , sobre todo, la belleza de su iglesia románica consagrada a San Facundo y San Primitivo, rodeada de atrio, en medio del caserío. Nuestro entrevistado recuerda que en el 34, estando en la cama, dieron fuego a la preciosa Iglesia. Fue un grupo de la FAI local. Ya había FAI en Silió. José estaba en la cama, despierta ante la iglesia en llamas, se asoma al balcón y oye: "Mira estos carcas, no se levantan de la cama cuando arde la Iglesia". Me enseña los restos del incendio señalando unas piedras negruzcas. La Iglesia también fue incendiada en la Guerra Civil, y sus relieves y figuras resultaron destrozados." (Jesús Gutiérrez Flores, Guerra Civil en Cantabria y Pueblos de Castilla, pág.192). 

En sus aspectos románicos la Iglesia presenta un ábside semicircular reforzado por cuatro contrafuertes que sustenan medias columnas, entre los que se abren las ventanas sobre columnillas con capiteles; interiormente se sustenta una arquería inferior de nueve vanos sobre columnas que quedó cobijada dentro de la sacristía del XVII-XVIII. En su cornisa encontramos canecillos con cabezas de animales y figuras humanas en los aleros de la cabecera. 

La portada, ubicada en el muro meridional, consta de cinco arquivoltas enmarcadas por una chambrana ajedrezada; hay otra más sencilla en el muro occidental. Los capiteles de los arcos interiores y las ventanas están decorados con  escenas historiadas y numerosas escenas figuradas. En el interior hallamos dos pilas bautismales, una cuadrada, y otra troncocónica con decoración de arcos de medio punto.

Destacaremos para cerrar este post la celebración, el primer Domingo del año, de la celebérrima mascarada de la Vijanera, a la que dedicamos un post anterior. En definitiva se trata de un buen ejemplo del románico del Valle del Besaya, una Iglesia que no os dejará indiferentes y que desde aquí os animamos a visitar.

Más Información:

  • Luis María de Lojencio y Abundio Rodríguez, Castilla /1, Burgos, Logroño, Palencia y Santander, vol. 1 de España Románica, Ediciones Encuentro, 1978, pág. 383-384
  • Jaime Cobreros, El Románico en España, Guías Periplo, 1993, pág. 635-636
  • Miguel Ángel García Guinea, Románico en Cantabria, Ediciones de Librería Estudio, 1996, pág. 223-230
  • Vicente Herbosa, El románico en Cantabria, Ediciones Lancia, 2002, pág. 31
  • Jesús Gutiérrez Flores, Guerra Civil en Cantabria y Pueblos de Castilla, Editorial Libros en Red, 2006, pág.192

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