Románico en Yermo


Existen, en el amplia abanico de Iglesias románicas de Cantabria, algunas de ellas que se nos antojan especiales, por cualquier razón, bien sea el entorno, su conservación, su simbología, etcétera. Para mí, personalmente, Santa María de Yermo es una de ellas. Ese color rojizo de la piedra, la magnífica colección de canecillos que atesora, el tímpano de su portada … Es sin duda una de mis Iglesias favoritas. Situada en el margen izquierdo del río Besaya, Santa María de Yermo goza desde 1930 de la denominación de Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento.

Sobre la fundación del antiguo Monasterio, hay diversas opiniones entre los expertos, basadas la mayoría en los testimonios a este respecto en un documento, Liber Testamentorum conservado en el Archivo de la Catedral de Oviedo. De este modo y sin entrar en controversias sobre la fecha exacta, se puede situar su fundación a mediados del siglo IX. Poco más se sabe más allá de lo citado en el documento, la cesión de los propietarios Severino y Ariulfo, en 853, del citado Monasterio al Obispado de Oviedo. Ya en el siglo XI hay constancia de la vida monasterial en Yermo por un documento de venta del Abad de Yermo al de Santillana, aunque no sabemos con exactitud hasta cuando se mantuvo.

En lo referente a la Iglesia, lo primero que destaca es que conserva casi en su totalidad su original trazado románico. La nave es bastante larga, más de lo habitual en el románico montañés, más alta que la cabecera y cubierta con bóveda de cañón.

El ábside es semicircular con dos contrafuertes. Tiene una ventana central muy elaborada, tal como podemos apreciar en las fotografías, sobre una pareja de columnillas con capiteles historiados.

La fachada, es lo más impresionante del exterior de la Iglesia. Empezando por su portada, adornada con un tímpano único en el románico cántabro.  Se sitúa en la fachada meridional. Tiene cinco arquivoltas apuntadas sobre dos parejas de columnas con capiteles historiados, uno de ellos representando a Daniel en foso de los leones, al que nos referimos en un post anterior, y bajo chambrana; en el centro, un tímpano decorado por ambas caras representando con un guerrero a caballo matando a una bestia, un dragón al exterior y un cuadrúpedo al interior. En lo alto de la fachada aparecen algunos relieves figurados, uno de la Virgen con el Niño, otro de Santa Marina y dos leones.

En cuanto a los canecillos, podemos decir, que se trata de una colección excelente, digna de admirar. Recorren la totalidad de los aleros de la nave, el ábside y el cuerpo de la portada. Están muy bien conservados y presentan temática variada, que va desde músicos a bestias, pasando por algunos eróticos bastante explícitos. Al hilo de los canecillos, la última visita a la Iglesia tuve la suerte de coincidir con Fernando, vecino del pueblo y magnífico conocedor de la Iglesia y del románico cántabro. Un auténtico placer escuchar sus explicaciones, y por qué no, sus teorías al respecto del erotismo de la decoración románica como salvaguarda de que el mal penetrase en las Iglesias.

No dejéis de admirar la belleza de la puerta de madera, que os muestro en alguna de las fotografías del post, antes de entrar a la Iglesia. Es una delicia, o al menos, a mí me lo parece. Además, no perdáis detalle, en uno de los sillares de la jamba derecha de la puerta, de una inscripción incisa, que alude a la posible fecha de conclusión de la Iglesia, que la mayoría de estudios llevan a 1203.

Del interior destaca, además del relieve del tímpano al que antes nos referíamos, los capiteles historiados del arco triunfal con un Pantocrátor y la Adoración de los Magos.

Asimismo destaca el magnífico retablo que adorna el ábside, aunque, y esto es una opinión particular, me gustaría más si estuviera vacío, al estilo de Elines o Cervatos, para mantener la esencia románica del templo.

Si alguna vez pasáis por la zona no dejéis de visitar la Iglesia de Santa María de Yermo, y tomadlo con calma, bien vale la pena admirar con tranquilidad un templo tan maravilloso como ese, con una colección de canecillos tan impresionante. No os arrepentiréis.

Más Información:

  • Miguel Ángel García Guinea, Románico en Cantabria, Ediciones de Librería Estudio, 1996., pág. 243-254.
  • Vicente Herbosa, El románico en Cantabria, Ediciones Lancia, 2002., pág. 24-26.
  • VVAA, Enciclopedia del Románico, Cantabria. Fundación Santa María la Real.
  • Luis María de Lojencio y Abundio Rodríguez, Castilla /1, Burgos, Logroño, Palencia y Santander, vol. 1 de España Románica, Ediciones Encuentro, 1978, pág. 383
  • Jaime Cobreros, El Románico en España, Guías Periplo, 1993, pág. 628-629

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