El Beato de Burgo de Osma


Realizado en 1086 por un monje llamado Petrus y miniado por Martino, el Beato de Burgo de Osma es uno de los de mayor calidad artística de todos los Beatos conservados. Aunque no conocemos el scriptorium de origen se supone por sus características que debió ser manufacturado en algún monasterio leonés, tal vez en el scriptorium de Sahagún, según las investigaciones de B. P. Shailor y J. Willians. El monasterio de San Facundo y San Primitivo de Sahagún fue un centro de la reforma cluniacense muy importante y uno de los lugares preferidos de los reyes Fernando I y Alfonso VI.

Según el profesor Peter K. Klein : “El abad de estos años, el cluniacense francés Bernardo de Séridac (1080-1086), personaje muy influyente y clave de la reforma eclesiástica y de la influencia francesa en España, y no sorprende que a finales de 1086 fue instalado como primer arzobispo de la Toledo reconquistada (1086-1124). Bien que Bernardo no está mencionado en el Beato de Osma, su dominante presencia en Sahagún, sin lugar a dudas, debió tener su impacto en la producción de este códice: una obra ambiciosa de gran formato, de una gran cualidad y creatividad artística y de un estilo plenamente románico de origen francés.”

El manuscrito actualmente se conserva en la Biblioteca Capitular de la Catedral del Burgo de Osma, de ahí su denominación, al parecer desde al menos el siglo XIV. Mide 360 x 255 mm. y consta de 166 folios en visigótica a dos columnas de 43 líneas. Conserva 71 miniaturas, de entre las cuales la más difundida es la famosa representación del mapamundi a doble página en los folios 34v-35r.

La importancia de este Beato radica principalmente en ser un modelo de transición (transición que ya se empezó a observar en el Beato de Fernando I y Doña Sancha, unos años anterior) a la miniatura románica plena, ya que se trata del último beato escrito en visigótico y del primero en el que podemos apreciar unas miniaturas plenamente románicas. Sirva como ejemplo la sustitución de los personajes mozárabes por cortesanos, y por guerreros con cotas de malla y yelmos, a la usanza del siglo XI, o la aparición, destacada por Klein, “vemos por primera y única vez a la meretriz de Babilonia en desnudez seductora, a pesar de ser devorada por el fuego y tirándose del pelo en su agonía”. Las miniaturas, altamente expresivas son de gran calidad predominando los colores opacos. La utilización de fondos a base de bandas de distintos colores es muy escasa. De este modo podemos decir que hay unanimidad entre investigadores en que se trata de un manuscrito que corresponde a la familia I de la versión pictórica, aunque con modificaciones en algunas imágenes.

En lo referente al texto, se identifica con la versión datada en el año 784, (primera versión textual según Klein) aunque algunos estudiosos, caso de Sanders, opinan que la primera versión es la del año 776, por lo que ésta sería la segunda.

No hay un acuerdo unánime en reconocer la originalidad de Martino en la elaboración del Beato, ya que su coincidencia pictórica y textual con el Beato de Lorvao, un siglo posterior, hace a los investigadores pensar que ambos pudieron inspirarse en una misma obra para sus elaboraciones. Sea como fuere se trata de un manuscrito muy original que sorprende por sus miniaturas que nos adelantan ya formas plenamente románicas en rostros de personajes y elaboración de ropajes a base de pliegues mas naturalistas. Los rostros de grandes ojos subrayados también anuncian nuevas formas en su elaboración. Del mismo modo no podemos dejar de destacar la importancia, como antes comentábamos del mapamundi del este Beato, uno de los más extendidos por la calidad de su manufactura.


Más Información: 

  • Miguel Ángel García Guinea, Románico en Cantabria, Ediciones de Librería Estudio, 1996.
  • V. V. A. A. (1996). Historia del Arte. Alianza Editorial.
  • Joaquin Yarza. Arte y Arquitectura española 500/1250. Editorial Cátedra, 2004.
  • K. Klein, Peter, Beato de Liébana. La ilustración de los manuscritos de Beato y el Apocalipsis. Patrimonio Ediciones. 1992.
  • Williams, John. Early spanish manuscript illumination. George Braziller. 1977.
  • García Diego, Pablo y Montes, Alonso. La miniatura Altomedieval Española. Visión Libros. 2012.