El Mapamundi de los Beatos


El Mapamundi del Beato de Liébana es una de las principales obras cartográficas de la Edad Media. De todas las copias conservadas solo 14 de ellas contienen el mapamundi. 
En la cartografía altomedieval distinguimos principalmente dos líneas estilísticas: la de los Beatos, surgida y desarrollada en España, y la anglonormanda de origen francés. Ambas tienen características propias aunque beben de fuentes y concepciones geográficas semejantes. En la Edad Media se manejaban dos concepciones geográficas de la tierra que determinan el estilo de las distintas representaciones cartográficas: la de zonas climáticas, inspirada en la cosmografía de Macrobio y la Isidoriana. La concepción de las zonas climáticas se inspira en autores griegos y la desarrolla Ambrosio Macrobio en su ‘Comentario al sueño de Escipión', s V. En ella divide el mundo en zonas correspondientes a tres variantes climáticas. La cartografía Isidoriana, procedente de las Etimologías, representaban la tierra conocida dividida en tres continentes cruzados por dos cursos de agua en forma de T y rodeados por un anillo oceánico, la O. Además están orientados, con Oriente arriba. 
El mapa en los Beatos se reproduce en el prólogo del segundo libro de los Comentarios al Apocalipsis. No trata de representar cartográficamente el mundo, sino ilustrar a la diáspora primigenia de los apóstoles. Sus principales fuentes son las etimologías de San Isidoro de Sevilla y su visión del mundo, Ptolomeo y las Sagradas Escrituras, el Génesis, que describe una tierra plana sobre la que se eleva una bóveda celeste que aloja al sol y la luna. Respondiendo a esa idea  los mapas de los Beatos pintan la tierra a veces redonda, elíptica o rectangular con los vértices redondeados, pero siempre circundada por un océano en forma anillo y cruzada por los cursos de agua que describe San Isidoro. La forma T en O que delimita una tierra tripartita es una de las características principales. El orbe se representa como un disco circular rodeado por las aguas del Océano. La tierra se divide en tres continentes: Asia, África y Europa. Esos tres continentes conocidos se corresponden con los descendientes de los tres hijos de Noé: Sem, Cam y Jafet, y se separan por masas de agua. Jerusalén aparece como el centro del mundo (umbilicum mundi). 
Algunos de ellos presentan una tierra desconocida situada en el extremo sur del mundo, en parte derecha del mapa. Con frecuencia se dibujan en ella criaturas fantásticas para resaltar lo desconocido. En definitiva y para finalizar este brevísimo repaso diremos que estos mapamundis son importantes por ser fuente de información de la visión del mundo altomedieval así como por la belleza de su factura y su originalidad expresiva. Como este tema es muy interesante y esto es solo una aproximación, ya os digo, desde mi escaso conocimiento del tema, recomiendo leer a Sandra Sáenz-López,  "Los Mapas de los Beatos": la revelación del mundo en la Edad Media, editado por Siloé.